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Aprender es descifrarse a uno mismo

Descifrarse a uno mismo

Esta coyuntura pandémica que nos toca vivir ha puesto de manifiesto algo que reza el nuevo paradigma educativo: que aprender es un proceso que nos compete a todos, a lo largo de toda la vida.

Decodificación del YO

Todos estamos viviendo un desafío de reconfiguración, de readaptación, de reformulación de nuestros hábitos, costumbres, estilo de vida, nuestros medios de “ganarnos la vida”, y en la base de todos estos aprendizajes: nuestro modo de vivir con nosotros mismos.

Sea cual sea la época, el contexto y la amenaza de turno, hay un acontecimiento que sucede trasversalmente a las mutaciones, y que no siempre se ve reflejado en nuestra agenda de prioridades, ni inspira desvelo, ni se presenta como necesidad urgente.

Pero es algo que pase lo pase, nos aseche lo que nos aseche, está ahí, siendo, esperando que le miremos: la tarea ética de descifrarnos a nosotros mismos. Descifrar cómo nos vinculamos con nuestro adentro y nuestro afuera, es decir, aprender sobre cómo aprendemos, para seguir aprendiendo más y mejor.

La divina tarea de aprender

Esta situación nos pone cara a cara con lo que implica aprender: una mezcla de curiosidad, frustración, ansia, pasión, creatividad, motivación, incerteza… siempre enlazado y en función de nuestros saberes previos y nuestro deseo vital.

En esta coyuntura, todos nos leemos aprendices. Quizá sea una oportunidad para volver a ver el rostro de lo que es ser estudiante: la fragilidad que implica, las emociones que se ponen en juego, las capacidad adquiridas que toman fuerza, los saberes que debo ir a buscar para poder seguir, lo que requiere ese esfuerzo extra…

¿Vivimos habitualmente sintonizados con este sentir del estudiante, parado en el umbral entre lo que sabe y lo que no, entre lo que debe aprender y lo que necesita aprender?

Esta gestión, esa negociación entre las reglas y el deseo es la vibración habitual en la se vive mientras se es alumno, durante todos esos años que encarnamos esa condición.

Quizá esta sea una oportunidad para aprender sobre el ansiado designio de poner al estudiante en el centro de la misión educativa. El aprendizaje fundamental y transversal, y el más significativo para su vida, será vincular y administrar la relación entre el deseo y las reglas, entre el afuera y el adentro, entre lo singular y lo colectivo

Aprender a conversar: versar, juntos

Las reflexiones movilizadas en estos días tocan nuestra práctica educativa y nos llaman a preguntarnos qué podemos hacer para transformarla y mejorarla.

En estos días de circunstancia inédita, para descifrar y decodificar tanto lo micro como lo macro, necesité de conversaciones: conmigo misma, con otras personas, con otros textos, con imágenes, con músicas…

Conversari en latín significa vivir, dar vueltas, en compañía…; Versar -con.  Abrirse, poner en crisis un mundo instalado, ponerse en apertura, en estado de afectación, afectar y ser afectado.

Desde mi posicionamiento como arte-educadora sostengo que el contacto con la diversidad de lenguajes artísticos (visuales, corporales, musicales, poéticos) abren ese mundo sensible de afección, de apertura a lo otro, lo distinto, que me invita a versar, a vivir haciendo un movimiento de alimentación continua.

Así es como, colocados desde esa predisposición subjetiva, tanto crear como apreciar una obra de arte es una conversación. Entonces la conversación entendida de este modo nos salva de ser in-diferentes, de la reclusión, de la exclusión.

Entre las conversaciones de estos días, rescato algunas que he tenido con Quino (artista historietista argentino, autor de la célebre Mafalda) que me ha susurrado al oído, desde su obra, algunas pistas para descíframe a mi misma y al contexto:

Primer aprendizaje: Cuidar el pastito interior

Stryptor - Comic strips transcriptor - Mafalda 05-084

¿Cómo sembrar y regar un pastito interior que tapice nuestro fuero íntimo, que pase lo que pase esté allí, como tierra fértil y frondosa? ¿Qué parte de la escuela nos enseña a regar y desmalezar ese pastito invisible e incalificable? Y a su vez, ¿cómo hacer para que el cuidado de este tesoro interior haga que nos importen los pastos públicos, los de todos?

Segundo aprendizaje: Deconstruir nuestras tranqueras

Stryptor - Comic strips transcriptor - Mafalda 09-084

Aprender a estar solos, a pasar mucho tiempo con la familia, aprender nuevos recursos y estrategias laborales, a ver la muerte de cerca, a manejar la incertidumbre, a reinventarnos…

En este movimiento del aprender nos enfrentamos a nuestros límites, que nos frenan, pero también son nuestros contornos, nos delinean. Ampliar horizontes para crecer y expandirse es una tarea diaria.

Mirar de frente nuestras limitaciones, nuestros desiertos interiores, nuestras tranqueras. Identificarlos para deconstruir esos muros y no patear el tablero de los desafíos.

Tercer aprendizaje: La responsabilidad de enseñar y aprender a conversar

Mafalda Web No Oficial

¿Qué oportunidades de escucha, reflexión y expresión tenemos en nuestras vidas? ¿Cómo, dónde y haciendo qué aprendemos sobre esta andanza de afectación que es la conversación?

Cuarto aprendizaje: La consecuencia de una escuela del “meter en la cabeza” es someter al ser todo.

Una escuela que nos mete cosas en la cabeza, sin ponerlas en vínculo con las otras dimensiones del sujeto, sin generar afectaciones, lejos de generar aprendizaje formatea una sociedad sometida.

El movimiento del aprender se inicia en la capacidad de descifrarnos a nosotros mismos, crece desde del cuidado de nuestro pastito interior, y de la demolición de nuestras propias barreras. Y, desde allí, descifra el afuera.

Esto requiere de toda nuestra sensibilidad y capacidad de conversar, de andar en compañía de otros, de abrir nuevos ojos, nuevos oídos, de hacer crecer nuevos órganos de afectación, que nos permitan vincularnos con el mundo, sin tanta frontera, más bien generando superficies de pasaje, puentes, conectores.

Espero que este tiempo de profundas incertezas vuelva el rostro a la pedagogía inspirada por nuestro estimado Paulo Freire, cuya intención es

“Destacar los principios y fundamentos de una educación que fomente la práctica de la libertad. Esta práctica no debe reducirse a un simple apoyo técnico, sino incluir el esfuerzo personal de descifrarse a sí mismo y a los demás”.*

Atrevernos a soltar las certezas de la escuela, trabajar para pasar de conservar lo ganado, para abrirnos a conversar con lo posible

 ¿Será que podemos pasar de una escuela del meter-en-la-cabeza a una escuela que toque todo el Ser?

Referencias bibliográficas

En Perspectivas. Revista trimestral de educación comparada (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIII, nos 3-4, 1993, págs. 463-484.

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