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El educador y su relación con el reloj

tiempo en educación

De todas las dificultades de la vida cotidiana (relaciones, estudiantes que te ignoran, etc.), lo que más ansiedad causa al educador es el tiempo. Nada nos prepara para el retraso entre actuar y ver resultados, y no importa cuánto trabajemos en educación, parece que nuestras expectativas siempre están desconectadas de la realidad.

Es difícil decir si esta brecha se percibe porque estamos ansiosos por ver el cambio que deseamos crear o si el mundo exige una velocidad posible en otros trabajos, pero que en educación no lo es. El hecho es que depende de nosotros, los educadores, recrear nuestra relación con el reloj y hacer las paces con la angustia de la demora.

El aprendizaje significativo puede ser más difícil y lento para mostrar resultados externos, pero es mucho más profundo y duradero.

Desde que llegué a España desde Brasil y comencé a trabajar en educación social (anteriormente ya había trabajado en la escuela formal), he revivido y revivo esa prisa por llegar no sé a dónde. Pero después de unos meses, veo evidencias de que la elección siempre debe ser permitir profundidad.

A veces, el afán por hacer las cosas y ver que estamos siendo efectivos nos hace tomar decisiones equivocadas, experiencia que vivo en primera persona en un curso de español gratuito para jóvenes inmigrantes marroquíes del que formo parte.

Hace unos días, si no me equivoco, escuché que hay 5.000 jóvenes marroquíes que emigrarán a España solo en 2019. Casi todos llegan sin saber una palabra de español, sin dinero ni lugar donde quedarse y sin perspectivas de tener un permiso de trabajo aquí. Lo menos que puedo hacer es asegurarme de que tengan un conocimiento mínimo del idioma, y, si es posible, de la cultura, para hacer más llevaderas las enormes dificultades de este cambio de vida.

Sin embargo, solo tenemos dos horas al día, dos veces a la semana para que este aprendizaje suceda. Y un obstáculo muy importante: soy brasileña y no hablo español bien. Me comunico y trabajo aquí, pero no puedo enseñar las reglas gramaticales o teorías sobre alfabetización en español. Tensa por el poco tiempo, las pocas posibilidades y las altas expectativas, apelo, por supuesto, a la esencia de la educación y las teorías que se comunican con ella.

Alegoría sobre el método «Paulo Freire», método de alfabetización de adultos. Autor: André Koehne.

Con base en la experiencia de alfabetización de 40 horas de Paulo Freire, planifico mi trabajo tal y como él indica: dividido en una etapa de investigación (en la que investigamos las palabras y temas más importantes en la vida del estudiante), eligiendo palabras a partir de su riqueza fonética, y solo entonces creo secuencias de ejercicios. Una ventaja que no siempre se explora al seguir esta estrategia es que el descubrimiento de las palabras y el contexto del alumno es un proceso que permite y fomenta la generación de vínculos entre el educador y el alumno.

Después de algún tiempo trabajando con conversaciones y textos completos (no con folletos de sílabas o letras), siempre contextualizando el idioma y explorando lo que le importa al estudiante, aún no habíamos alcanzado el nivel de «lectura rápida» de otros niños que aprendieron con ejercicios de gramática pura. Pero de repente llegó el cambio.

En un ejercicio que implica analizar la estructura sintáctica de las oraciones, veo el resultado de una educación que funciona desde el individuo en lugar de desde una estructura externa preconcebida. Un estudiante, que todavía tiene dificultades para comunicarse en español, que no tenía educación formal ninguna (ni en árabe en Marruecos) y que, según los maestros más tradicionales, estaría en el proceso de hacer cuadernos de caligrafía para aprender cursiva, terminó el ejercicio en menos tiempo de lo esperado, incluso en menos del de sus compañeros que aprenden tradicionalmente.

Sin seguir un manual o hacer ejercicios estructurados con un principio, un medio y un final, gran parte del trabajo que hemos estado haciendo en los últimos meses podría ser considerado por otros una pérdida de tiempo. Hablar de fútbol, ​​música y expectativas futuras parecía escapar del enfoque del «aprendizaje del lenguaje». Pero, finalmente, después de meses sin «resultados», se muestra la mayor prueba de aprendizaje.

Leyendo en su día, sin conocer la palabra «verbo» pero entendiendo que tenía que buscar «la acción» de la «persona» (y no del «sujeto»), el joven pudo analizar la sintaxis y la morfología de varias oraciones en español.

Ver el cambio profundo que ocurre cuando una persona desmitifica el lenguaje y se mueve hacia un nuevo mundo de información es realmente emocionante.

El trabajo no termina aquí y, por supuesto, este niño no está preparado para un examen de educación formal. Mas nada reemplaza el aprendizaje significativo y el verdadero placer de estudiar y aprender con los que nos brindan Paulo Freire y la educación relacional.

Una vez que comprenda la lógica del lenguaje, una vez que pueda comunicar todo lo que es urgente (presentaciones formales y vocabulario de trabajo, pero también emociones, miedos y dolores), entonces será el momento de saber la diferencia entre adverbio y adjetivo. Y, si quiere, entonces podrá dedicarse al diseño de caligrafía. Pero el lenguaje es comunicación, y aprender es relación, así que, unos pocos meses sin resultados de pruebas superan un resultado temprano que tradicionalmente nos llevaría años.

La cantidad de cosas que quedan por solucionar en el mundo y la sensación de que tenemos mucho fuego por apagar con urgencia, a menudo, nos hacen querer ir por el camino rápido. Pero ser educador es preguntarse todos los días: ¿Qué estoy haciendo aquí?, ¿Por qué decidí trabajar con la educación? Y, tal vez, con suerte, una o dos veces al año ver un brillo en los ojos de un estudiante que da sentido a toda una carrera.

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Artículo escrito por Amanda Matta, pedagoga, abogada y maestra en Educación: Historia, Política, Sociedad. Trabajó en la escuela y en el tercero sector sector en Brasil. Actualmente vive en Barcelona, donde estudia un Máster de Educación en Valores y Ciudadanía y trabaja en pisos de autonomía para jóvenes extutelados. Asimismo, colabora en un curso de alfabetización de primera acogida para extranjeros y desarrolla proyectos de formación de educadores para un paradigma integral.

 

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