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El secreto placer de la lectura

El placer de la lectura

El placer de leer ha dejado de estar presente en las aulas. Resulta importante que los jóvenes lectores vuelvan a relacionar los libros con la magia, con el juego, con la pasión y los sentimientos.

Todos los lectores tenemos libros fundamentales, libros que en su momento nos han emocionado o nos han cambiado la vida, como se suele decir. En muchos casos, por alguna razón que nunca llegamos a comprender, han pasado desapercibidos por otros lectores y por más que intentamos explicar qué fue lo que nos atrajo tanto de ellos, en el mejor de los casos, no podemos expresarlo con palabras. Como si aquello que nos provocó un vuelco del corazón nos hubiese sido dado en una lengua secreta.

En 1966 la escritora norteamericana Susan Sontag publicó su primera colección de ensayos: Contra la interpretación. En el ensayo que da título al libro Sontag se remonta a la antigüedad clásica para rastrear el origen de las nociones de forma y contenido planteadas por primera vez por Platón.

lectura y contenidoLa primera teoría del arte lo concebía como mímesis o imitación de la realidad. Aunque en la época contemporánea la noción se encuentra ya superada y prevalece el carácter subjetivo de la literatura, de la antigua concepción de la imitación persiste un rasgo que se niega a desaparecer: la idea de que la obra de arte es su contenido, que la novela o el poema es lo que dice, lo que quiere decir, que nunca está, supuestamente, a la vista, sino que a través de un proceso que hemos dado en llamar interpretación, accedemos a lo que el libro intenta transmitir.

Para Sontag, la preceptiva literaria de nuestra época se encuentra dominada por el pensamiento de Marx y de Freud, lo que supone que el acercamiento a la literatura sucede siempre desde tal o cual teoría derivada de dos líneas de pensamiento. Si pensamos, por ejemplo, en el Quijote, lo primero que nos llega a la mente es la idea de la libertad o de la locura de Alonso Quijano. Lo no quiere decir de ninguna manera que la idea de la libertad no esté presente en el Quijote, pero tampoco se puede negar que se trata de una idea plantada allí desde la primera interpretación a la que se sometió la obra de Cervantes y que la acompaña desde entonces, como una rémora.

En casi todos los programas de lectura que he conocido el enfoque ha estado siempre puesto en la comprensión, la comprensión lectora, la lectura comprensiva. Al inicio o al final la hermenéutica se hermana siempre a la lectura, dando incluso la impresión de que los conceptos se encuentra intrínsecamente ligados.

La lectura ha devenido no en la puesta en contacto de dos sensibilidades, sino en el trabajo, en la tediosa tarea de averiguar qué dicen los textos y cómo lo dicen, dejando de lado la magia, la embriaguez del verso o de la prosa rítmica que nos envuelve.

La lectura en la escuela contemporánea se ha convertido en una obsesión sin límites por comprender, por descifrar, por fijar.

Los programas de lectura están diseñados expresamente partiendo de la idea central de la interpretación como fin último de la lectura para lo que se agregan al final de los textos actividades de comprensión, guías de análisis; todo el aparato crítico se ha interpuesto entre los lectores y los textos de modo que de antemano el lector es prevenido a atender a ciertos elementos con los que deberá construir una interpretación o una comprensión que en realidad vienen dadas de antemano.

lectura y comprensiónComo la lectura se ha asociado indisolublemente al trabajo de comprensión, los jóvenes lectores no relacionan ya los libros con la magia ni con el juego, ni con la pasión o los sentimientos, sino, tristemente, con una especie de rompecabezas que tienen que armar, aunque el entramado de piezas no les diga efectivamente nada.

Uno de los pocos orgullos de Borges, decía él, era haber . Simplemente dejando a los lectores hablar. De lo que los había emocionado o alegrado o entristecido al leer.

El privilegio y el prestigio del que ha gozado la interpretación, la comprensión lectora, sobre la vinculación sentimental, sobre la felicidad pura que produce la aventura de leer ha establecido toda una serie de aparatos de medición de la lectura (estándares, pruebas, exámenes, indicadores, guías, barómetros) sin que ninguno desemboque en la felicidad ni en la vinculación sentimental con el libro como objeto.

leer y sentirOjalá no se me entienda mal, considero necesarios los procesos de análisis literario diseñados para conducir al niño por el camino del amor a la lectura, a la literatura, al libro. Para eso, creo necesitamos con urgencia una preceptiva que no se interponga entre los textos y los cuerpos, que permita el contacto directo entre la zona de nuestro cerebro encargada de nuestras emociones y las palabras. La lectura tiene que volver al aula en sus formas antiguas, tiene que regresar como mito o misterio, acertijo interesante o conexión con la sensibilidad que está del otro lado de la página. El cuerpo tiene que volver a participar. El corazón debe volver a ser el principal órgano de lectura, porque un corazón que lee y que palpita al ritmo de las palabras, no olvida jamás.

Artículo escrito por Eliezer Matos, profesor de literatura en Santo Domingo. Lector y apasionado de la literatura y la promoción de lectura.

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