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La educación, el camino para el cambio

Educación para el cambio

Si algo propicia el cambio en las sociedades es la educación. Tradicionalmente, se ha constituido como un mecanismo social de impacto en el sistema económico. Por este motivo, surge la necesidad de plantear este tema desde la filosofía y, más concretamente, desde la ética para que, partiendo del valor como ideal, como interés, nos resulte posible distinguir también la educación como el vehículo que consolida el sistema y, por tanto, propicia el cambio.

Ética y educación

La preocupación respecto a la ética proviene del hecho de que hemos convertido en algo teórico lo que de por sí es algo práctico. La ética debe entenderse como una sabiduría práctica, porque no hay nada más práctico que la transformación del comportamiento humano a nivel individual y, por ende, colectivo, y que nuestra sociedad pase del desequilibrio a la armonía en las relaciones sociales. La educación no logra transformar ni el modelo de persona ni el modelo de sociedad, sino que cobra más relevancia en los aspectos cognoscitivos y en los procesos de enseñanza y aprendizaje y en ellos se han centrado los esfuerzos de las políticas educativas, es decir, en la formación de personas como ser, del desarrollo integral del ser humano.

Se podría pensar, por tanto, que la crisis de la humanidad se ha venido gestando desde las aulas mismas, en la medida en que desde ellas no se han priorizado los valores y la ética por encima de los saberes y conocimientos científicos.

La sociedad ha volcado su interés en la formación científica del hombre como individuo, olvidando su esencia y su desarrollo como ser, según ya afirmó Edmundo Husserl «la crisis del humanismo está vinculada con el proceso por el cual la subjetividad humana se pierde en los mecanismos de la objetividad científica y luego tecnológica». Es posible salir de la crisis, en la medida en que el mismo hombre empiece a necesitar la recuperación de sí mismo y comience a verse como un sujeto y no como un objeto.

La escuela para rescatar el valor humano

Sería entonces la escuela, con su poder emancipador, quien podría entrar a mediar entre las actuales realidades que vive la sociedad; sin embargo, esto exige grandes compromisos y decisiones inmediatas, tanto de la propia escuela como de sus agentes pedagógicos para asumir un reto de este tipo. Implica la revisión de la práctica y del quehacer pedagógico como primer paso para influenciar directamente en las concepciones de que los niños y jóvenes participen como sujetos sociales. Es allí, en los colegios, donde se inician las construcciones de las sociedades y debe ser allí mismo donde se empiece a rescatar el valor humano, a la persona como ser social y se le conceda el lugar que le corresponde como ser, y no el lugar que define sus posiciones, sus riquezas.

Han transcurrido siglos donde las relaciones comerciales y laborales han estado primando sobre las relaciones sociales. Es hora de que la educación pase a intervenir esta realidad y genere conciencia en las comunidades educativas sobre la importancia de infundir valores en la construcción de la sociedad que queremos: una sociedad más humana, más justa, interesada en el desarrollo integral de la persona, más que en su crecimiento económico.

¿Educación para qué?

Educación y libertadTheodor W. Adorno, en su libro Educación para la emancipación, en el capítulo VI, señala que debemos preguntarnos para qué se debe educar a otros: «¿educación para qué?» y expresa que la educación sirve para emanciparse, para liberarse de la autoridad y del poder que lo reprime, para permitirle alcanzar «la consecución de una consciencia cabal», es decir, la toma de conciencia de la importancia de romper el orden socioeconómico existente que aliena ideológica y culturalmente para anular sus capacidades críticas y creativas como sujeto.

Pese a que parece imposible que la humanidad sea capaz de anteponerse al capital, no se puede desfallecer. Debemos, como diría Adorno, «rescatar el valor de lo ético y lo moral en las aulas», con el trabajo abnegado y permanente del docente, para construir, desde la escuela, la sociedad que se merece la humanidad. 

 

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