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La expresión corporal en el currículo: una oportunidad

Expresión Corporal
En el debate global sobre cómo mejorar la calidad educativa celebramos la actualización de un diseño curricular como pieza clave para activar mutaciones. 

En línea con la tendencia de los diseños curriculares a entramar el aprendizaje de capacidades con los contenidos académicos, el currículo de nivel inicial que se estrena en estos días en Ciudad Buenos Aires celebra esta combinación de los llamados contenidos “duros” y “blandos” de la educación. Darle jerarquía desde la prescripción del currículo no da por resuelta la complejidad que debemos lograr entramar, pero es un paso firme.

Patricia Stokoe

En ciudad de Buenos Aires contamos con la tradición de tener en nuestro currículo de nivel Inicial a la Expresión Corporal como parte del mismo. Alentado en gran parte por la labor pionera de Patricia Stokoe, que hizo como todo agente transformador de la educación un giro para promover “otra cosa”, destaca un movimiento situado y necesario de cambio, generando conexiones entre espacios que hasta el momento no tenía superficie de toque. Nos referimos a la conexión que hizo Stokoe entre el mundo escuela y la vanguardia de la danza contemporánea de su época. Con ella buscaba salir del corsé de la danza académica, incorporando nuevas preguntas y procedimientos, para encontrar nuevas respuestas a la necesidad de vivir y habitar el cuerpo, de modo genuino, saludable y que diera integridad al sujeto.

Stokoe concibió un modo de danza que celebra la singularidad y la creación e implica despertar la autopercepción del cuerpo, aprender a escuchar, a direccionar el impulso y activar el sentido de agencia. Es un pasaje de la repetición a la invención, es sumergirse al interior del sí mismo permaneciendo conectado con el afuera. Esta doble operación es la que se juega en un cuerpo que juega las reglas de la Expresión Corporal. Este paso dado hace varias décadas marca un antecedente dentro del sistema educativo en la búsqueda de posicionar la corporalidad como dimensión holística que engloba la sensibilidad, la emocionalidad y la cognición.

En esta actualización intentamos avanzar un paso más y darle a la Expresión Corporal la oportunidad de tener mayor presencia en la vida escolar de los niños y niñas. Desde aquí, la propuesta es visibilizar la corporalidad como modo de generar conocimiento sobre uno mismo:

  • Habitar el cuerpo como clave del autoconocimiento
  • Sobre el mundo del que somos parte: explorar desde el cuerpo la indagación del mundo matemático, lingüístico, científico, etc. 
  • Como puente a mundos posibles: corporalidad como usina de nuevas narrativas, de encarnación de imaginarios, de creación de sentidos.

Alentamos entonces la vivencia cotidiana de momentos dedicados al abordaje del cuerpo; que la docente contemple, planifique e incorpore, en su día a día, como preparación del medio para el aprendizaje de otras áreas curriculares y como fuente de predisposición subjetiva, de colocación y conexión del sujeto para lanzarse a la aventura que todo conocimiento implica.

El esfuerzo se centra en que la expresión corporal trascienda ese momento de la semana donde los niños se relajen y se recreen un rato, o ese espacio para preparar el acto de fin de curso. Y posicionarla en medio de la construcción de conocimientos poniendo en relación lo experiencial con la palabra, el pensamiento y la mirada crítica.

Artículo escrito por Julia Quintiero, parte del equipo de especialistas en la actualización del diseño curricular nivel inicial del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.

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