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La Imagen como aliada educativa

La imagen como aliada educativa

En el mundo contemporáneo vivimos las relaciones a partir de transacciones. En medio de esta forma de relacionarse, las narrativas tienen un valor clave, pues generan y mantienen espacios de poder.

Desde nuestros diálogos con personas cercanas a las negociaciones diplomáticas en la política y en el mercado, todo está fundamentado en intercambios simbólicas o explícitos. 

Una imagen es también una forma de narrar historias. Sea una imagen estática (cuadro, fotografía, figura o símbolo) o una imagen en movimiento, como un video o una película. El poder narrativo de las imágenes es muchas veces más potente que cualquier otra forma de narración.

La última cena. Leonardo da Vinci (1495-1498)

En el cuadro «La última cena» de Leonardo da Vinci, por ejemplo, hay una infinitud de referencias y símbolos, así como representaciones y dimensiones matemáticas que cuentan diversas cosas, además del propio hecho de representar la escena bíblica.

La fotografía que mostramos a continuación, en la que el ex-presidente Lula siendo cargado por sus seguidores cuando de su prisión en 2018, tiene un valor simbólico muy grande al representar con precisión la fuerza política de Lula en el peor momento de su trayectoria reciente. 

Francisco Proner (2018), Farpa agency.

¿Cómo las imágenes construyen las narrativas en el mundo contemporáneo?

Entre los años 1960 y 2000 del siglo XX la televisión fue la gran responsable de estas construcciones. Fuera en programas televisivos por todo el mundo, o  en las películas de Hollywood, la televisión fue responsable de una parte significativa de la educación de las generaciones X e Y.

Ya en los años más recientes, Instagram, Youtube y plataformas de streaming van cumpliendo este papel. La posibilidad de ser nosotros mismos los generadores de contenido (como es el caso de los dos primeros, pero también de muchas otras plataformas) es un cambio importante en la dinámica de las narrativas. Esto no solo representa la fuerza de la imagen en nuestra sociedad, sino que genera una demanda aún más fuerte por la alfabetización audiovisual. De acuerdo con la plataforma de datos de Google «Think with google» casi el 80% de los jóvenes latinoamericanos aseguran que Youtube es el primer lugar al que acuden cuando quieren aprender algo nuevo.

En 2016, a lo largo de las elecciones en los Estados Unidos, el fenómeno de las Fake News ganó el centro de las discusiones. Craig Silverman, editor de la página Buzzfeed, reportó que las noticias falsas tuvieran mucho más capacidad de atracción en Facebook que las noticias reales:

But there is no question that when, for example, we looked at the top 20 fake news stories about the election and compared them to the top 20 election stories from 19 major media outlets, the fake news one’s got more engagement on Facebook.

Este cuadro se agrava cuando, además de noticias falsas en relación con el contenido, tenemos también noticias falsa en su forma. Las llamadas Deep Fake son el ejemplo más concreto de este fenómeno que aún no ha explotado.

BuzzFeedVideo (2018)

Este fenómeno no sólo intensifica los «nuevos» peligros del mundo en que vivimos sino también intensifica la importancia de educar nuestro senso crítico y nuestra capacidad de percepción y realización con los lenguajes audiovisuales.

La fundamentalidad de la alfabetización audiovisual

Si hasta el siglo XX se consideraba analfabetos a aquellos que no sabían leer o comprender un texto; los del siglo XXI son también los que no saben hacer una crítica, así como comprender que cualquier video o película tiene uno o más autores, que tienen un punto de vista y una intención con su mensaje. 

Alfabetizarse visualmente es más que nada aprender las herramientas de producción y realización del imágen, comprendiendo no solo como hacer, sino también cómo leer cada situación audiovisual. 

Por ejemplo, en una película, consiste en entender por qué el plano está encuadrado de una forma o de otra, lo que quiere decir esta o aquella iluminación, o por qué el actor actúa así o de otra forma. Por el momento, estos conocimientos parecen temas técnicos y específicos de una área de conocimiento, pero cada vez serán temas más importantes para evitar manipulación y comprender más a fondo esta lengua humana.  Todo contenido audiovisual es la construcción de alguien y, por lo tanto, tiene un punto de vista e intenciones. Deconstruir y comprender las intenciones es fundamental. 

Este proceso de desconstruir películas, estudiar las intenciones de cada parte y cómo se comunica es conocido como Análisis fílmico. Para los lectores en portugués hay buenos textos en la revista moviment, así como un buen análisis de la película El padrino. Pero igualmente se pueden encontrar buenos materiales también en español.

¿Cómo usar la imagen como aliada y a partir de esto promover la alfabetización audiovisual?

  • En la película «Cuando siento que lo sé» (Quando sinto que já sei) (2014) pude documentar distintas iniciativas de cambio educativo en Brasil. A partir de esta experiencia participé en numerosos diálogos y charlas con educadores por todo el país y constaté la importancia del documental para representar y acercar a las personas lo que es una escuela con una pedagogía distinta.
  • En otra experiencia un año después, formando parte del colectivo «Movimiento Entusiasmo» (Movimento Entusiasmo) generamos experiencias para crear nuevas miradas en el ambiente educativo. Parte de estas experiencias pudimos documentarlas en el corto documental «Inventolhar» (2015). 
Escena de la película «Inventolhar», Movimento Entusiasmo (2015)
Escena de la película «Inventolhar», Movimento Entusiasmo (2015)
Escena de la película «Inventolhar», Movimento Entusiasmo (2015)

Estos ejemplos documentan experiencias y utilizan el audiovisual como herramienta, pero también puede ser fuente de una exploración mucho más profunda. Por ejemplo, en la construcción de identidad a nivel personal y a nivel de comunidad. Comprender las imágenes que creamos en nuestro día a día (fotografías, Instagram, videos para YouTube, …) puede decirnos mucho más acerca de nosotros mismos. Investigar esto con los estudiantes y provocar experiencias para replantear la mirada que tenemos de nosotros mismos y del mundo que nos rodea puede ser fuente de innumerables aprendizajes, además de contribuir a la alfabetización audiovisual de todos.

Profundizar estas experiencias en construcciones narrativas y no solo de imágenes es una posibilidad que debe ser cada vez más trabajada. Elevarnos a este nivel es justamente lo que puede crear oportunidades de desarrollo crítico, habilidad cada vez más importante para ser un ciudadano en nuestro planeta. Más que trabajar esta habilidad, propuestas que tengan la producción audiovisual como herramienta principal, permiten también trabajar otras importantes de la «nueva educación». La empatía, poder y tener que mirar una misma situación y propuesta desde distintas miradas; el trabajo en equipo, al desarrollar distintos roles, como en la producción de una película por ejemplo. Y la capacidad de dialogar de distintas formas al poder construir vídeo ensayos, ficciones, documentales, vlogs y otras posibilidades.

El profesor no debe preocuparse en tener una responsabilidad más, o un campo más de conocimiento para acceder y enseñar, sino que debe aprovechar para acercarse y acercar la escuela de la comunidad de la que forma parte. Hay distintos profesionales del campo audiovisual y periodistas que pueden hacer talleres, enseñar contenidos y tutorizar proyectos de los estudiantes. Un grupo de alumnos puede visitar y aprender distintos contenidos y habilidades al visitar un estudio de televisión o el estudio de un YouTuber, por ejemplo.

Son diversas las posibilidades, lo más importante es cambiar la clave de la escuela tradicional, pues fácilmente se podrán crear grandes experiencias que ayuden al maestro a acercar el mundo de la escuela del siglo XXI.

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