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La otra cara de la violencia doméstica: Los niños

La otra cara de la violencia doméstica: Los niños

Hoy entré a una super-tienda de manualidades. Había todo tipo de materiales, texturas, colores, pinceles, lápices … un sueño para el o la que tenga la habilidad de saber hacer las combinaciones apropiadas para crear una obra de arte, que pudiese ser exhibida en la posteridad. Claro, yo puedo hacer algo interesante pero nunca lo que hizo un Goya, Picasso, DaVinci, Velázquez, etc.

En la mañana, mientras me tomaba un cafecito caliente y vigorizante, oigo en las noticias de Puerto Rico, que este año murieron 21 mujeres a manos de sus “parejas sentimentales”. Me choca que le llamen, “parejas…!!Sentimentales!!!”. Si ahí nunca hubo “sentimientos” por parte de esa pareja. Solo un “arte tenebroso”, sútil, casi imperceptible plan para quebrar el espíritu de la mujer, con la intención clara de destruirla totalmente.

Como el artista prodigioso, éste hombre, sabe usar “todo el material humano” para hacer daño, para demostrar que es “poderoso”. Todos vemos, en ocasiones, el final de su “obra maestra”, cuando las mata. Pocos podemos ver lo que pasa en el sistema completo de esta familia “fabricada desde el odio oscuro” de un hombre incompleto. A veces, su obra es tan perfecta, que su crimen pasa desapercibido por los filtros de la legalidad que, hasta la declaran a ella incompetente, entregándole  los trofeos de su triunfo a él: sus hijos.

El no quería embarazarla pero quería. Quería atarla por una eternidad a él con sus hijos. En momentos se arrepiente y duda, hace lo indecible porque los aborte. Pero a veces la fuerza de la vida le gana: nacen. Comienza entonces su trabajo. Desde el momento del nacimiento le demuestra a “ese retoño” que él es mejor que ella. Durante toda su existencia le va a demostrar, de mil maneras, que su madre es inservible, inútil, que no sabe criar. Que con él lo tienen todo y con ella nada. En ocasiones les va a demostrar, bajo la premisa del terror, que les conviene seguir a su padre, al golpear, vejar, violar a su madre delante de ellos. No hay opciones para ellos: o con papá o la muerte.  Si, hay niños que escogen: algunos yacen a lado de la tumba de su madre. Otros, sobre todo las hijas, las somete para llenar sus necesidades, incluso sexuales, o sus fantasías. Todo esto, frente a muchos que no quieren ver.

Otros heredan el aprendizaje del agresor. Si, aprendizaje, porque la conducta perpetradora de un agresor de mujeres es más aprendido que genética. Permea transgeneracionalmente en algunas familias. Pero eso, aún no lo podemos ver, porque es un nivel de conciencia de lo que es la dignidad humana y la equidad social, a la cual aún no hemos llegado ni institucionalmente ni culturalmente. ¡Cuantas veces hemos visto, a la familia del agresor defenderlo, protegerlo, potenciarlo y acogerlo! El sabe ganarse los sistemas. Hay ocasiones que “él es el sistema”. Es muy difícil aceptar que pueda existir un odio tan grande y terrorífico en un ser humano como este que, verdaderamente afecta la sobrevivencia de la especie, porque no solo mata a la madre, sino a veces hasta sus retoños.

Hoy hablaban de las 21 mujeres que fueron asesinadas a manos de sus “parejas agresoras”. No hablaron de los niños que fueron asesinados junto a ellas, de los que fueron entregados a la custodia de las familias del agresor, o fueron abandonados a un sistema de protección de menores que no los protegerá. Los ubican en instituciones o hogares de “acogida” o “crianza” o, como le llamen en cada pais, ignorando lo que ellos vieron o escucharon. Es decir, los invisibilizan. Esos invisibles que tendremos en nuestros salones de clase, en la esquina de la calle, o en una oscura institución juvenil de niños/adolescentes delincuentes. No vamos a entender su conducta, no sabemos como contenerla o transformarla. Lo más fácil, deshazte de ellos. Tíralos como “mercancía dañada”. Los sistemas de modificación de conducta solo atenderán las condiciones o conductas que las farmacéuticas tienen encapsuladas la solución que les lucra y no lo que los niños necesitan: Que alguien trabaje con las pérdidas, separaciones, trauma, estrés postraumático, la disociación, etc.

La violencia contra la mujer es una violencia contra toda la humanidad. Hiere lo más sagrado de nuestra especie: el sentido de humanidad. Necesitamos una educación transformadora que no nos ponga en competencia sino que nos capacite para colaborar, cooperar desde una ética del cuidado. Necesitamos examinar nuestras concepciones y creencias de hombre y mujer, no como seres antagónicos, sino como seres complementarios: totalmente completos. Necesitamos, urgentemente, “ver” los niños y niñas de nuestro planeta: darles espacios para escuchar su voz, para crecer con ellos, para trasmitir lo mejor de lo que nos hace humanos. Necesitamos líderes transformadores de la educación entregados que, no les desanime su “media invisibilidad”. Ningún gobierno de nuestro tiempo les va a reconocer. El/la maestro/a siempre será un riesgo para sus fines. Sobre todo si es un maestro de vocación. Nuestro mayor activo, en estos momentos, “nuestros niños y niñas” nos necesitan. Solos no pueden. Nos necesitan a todos los buenos con fuerza de la verdad. Nosotros no ofrecemos opiniones ni creencias sin fundamento. Ofrecemos creencias, principios valores probados hasta la saciedad. Que este agresor necesita también ayuda. Si, pero esta al final de la fila. Primero están las víctimas, él puede esperar en un espacio contenido su turno. Hay que empezar por los más vulnerables. Los niños necesitan  la atención ahora, a tiempo, para que el desamor no los aniquile.

Hna, Blanca M. Colón, CRL

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1 comentario

  1. Excelente exposición hermana Blanca …es necesario ser la voz y la acción de aquellos que sufren en silencio…

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