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Transformar la Educación ¿Por qué desde el Arte?

Transformar la Educación ¿Por qué desde el Arte?

La Escuela creada bajo el paradigma cartesiano  Pienso, luego existo ha quedado obsoleta.  El cuerpo ha sido olvidado y desterrado de la Escuela, en la falsa ilusión de que era posible cultivar la razón sin nutrir la tierra en la que las ideas florecen. El cuerpo es el territorio del hacer, del pensar y del sentir. Cualquier fragmentación que  pretenda jerarquizar un engranaje sobre otro, rompe la pieza.

Los sistemas educativos  tal como los conocemos, inspirados en las cárceles y los hospitales, cumplieron a la perfección el cometido Iluminista de mantener y preservar  un modelo de dominación, que fija el imperio de la razón sobre el resto de nosotros, que nos habla como enfermos que deben curarse o delincuentes a rehabilitarse. Dice Casassus: “Todos hemos pasado por este sistema carcelario, que niega el cuerpo y las emociones. Durante más de 150 años el sistema educativo se ha constituido y perfeccionado en sus prácticas haciendo como si el cuerpo y las emociones no existieran, afirmando a la razón y la racionalidad como lo único válido a desarrollar, dejando las emociones en el plano de la ceguera.”

¿Cuánto habrá influido esta escuela sin cuerpo en la crisis humanitaria  en la que estamos naufragando?

Atendiendo a la celebrada Comisión Delors de la UNESCO,  podemos deducir que bastante, pues  la  reivindicación del abordaje integral del Ser en los ámbitos educativos emerge de ese  vacío. La buena nueva de que la Educación encierra  un tesoro, aún no encuentra  cómo hacerse carne. Que la educación tiene la oportunidad-y la responsabilidad – de que los niños y jóvenes aprendan a Ser, a Hacer, a Aprender y a Convivir, es aún un desafío. ¡Propongo que el Arte es el hilo que puede hilvanar las perlas desparramadas en ese cofre del tesoro!

El Arte considerado como vínculo y no como objeto exclusivo de las Bellas Artes y de los “artistas”, es un atributo humano, es el secreto mejor guardado y menos valorado de la especie. El Arte, cuya médula es la creatividad,  vincula la emoción con la razón, el pensamiento crítico con el pensamiento propositivo. El Arte es afirmación de lo singular para enlazarse en  lo colectivo. Y es siempre una conversación con otro. La práctica artística nos conecta con ese plus de vida que busca sentido. Desde el  deseo y la pregunta, intrínsecas a la condición humana, el Arte es la puesta en acto de esa indagación vital.

Colocado en la dimensión del entretenimiento o del consumo, el Arte necesita ser rescatado y posicionado como Derecho Humano. Derecho básico, como la nutrición, la salud, la vivienda, el trabajo digno. Junto a la palabra y el pensamiento,  la creación -la intervención en el mundo de lo dado hacia los mundos posibles-  es un rasgo distintivo de la especie humana que se motoriza y se fortalece desde la práctica de los lenguajes artísticos.

Crear Vale La Pena, organización social ArteTransformadora, se propone desde su Programa Entornos Creativos  colocar al Arte en el corazón de los aprendizajes. Esto es reivindicar la naturaleza holística del Ser, es comprendernos como un todo sensible, crítico y hacedor. En la alquimia de la creación de obra, los ingredientes se reconfiguran para darnos ojos nuevos desde donde mirar el mundo… y narrativas inéditas que construyen sentido ¿No son acaso las teorías  y la ciencia, ideas coreografiadas para organizar unas puertas de entrada a una determinada cosmovisión?¿No es acaso el corpus de conocimientos validados una sinfonía , un gran collage que  selecciona y descarta colores, trazos,  figuras, sonidos, que organizados en un Todo nos marcan un rumbo bajo el título de ser La Verdad? ¿Por qué desde la escuela priorizamos engullir los hallazgos de otros en lugar de alentar el Ser creativo, para ser protagonistas y agentes de cambio y no meros reproductores de un cierto Saber?

Orientar la enseñanza considerando  que Somos un cuerpo, que siente-piensa-hace implicará recuperar  la experiencia sensible como motor del conocimiento  e intervención en el mundo.  La práctica artística es el regio andamiaje para darle corporeidad a esa pulsión vital. Parafraseando a Gianni Rodari, no para todos seamos artistas, pero sí para que ninguno sea esclavo.

Por Julia Quintiero

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